OpenAI anunció una actualización importante en las políticas de uso de ChatGPT, su sistema de inteligencia artificial conversacional, que prohíbe ofrecer asesoramiento médico, legal o financiero personalizado sin la intervención de un especialista titulado. La medida, efectiva desde el 29 de octubre, refuerza el compromiso de la compañía con la seguridad y la ética en el uso de la IA.
Según detalla la empresa, la decisión pretende impedir que sus modelos «interfieran con la capacidad de acceder a servicios críticos», entre ellos los de carácter gubernamental, legal, médico o esencial, cuando se trate de decisiones de alto riesgo que requieran revisión humana. En otras palabras, ChatGPT podrá seguir respondiendo preguntas de carácter general o hipotético, pero no ofrecer recomendaciones aplicables a casos personales.
Con esta modificación, OpenAI pretende evitar riesgos asociados al uso indebido de sus modelos y deslindarse de posibles responsabilidades derivadas de interpretaciones erróneas o usos inapropiados. La empresa subraya que su objetivo no es limitar la información, sino garantizar un uso responsable y seguro de la tecnología, especialmente en contextos donde las consecuencias pueden ser críticas para las personas.









